En estos días en los que uno se encuentra enfermito y sin ganas de decir demasiado, siempre se acaba encontrando unos versos que hablen por ti.
Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Alejandra Pizarnik
viernes
miércoles
De nuevo octubre
Hoy ya tengo mis libros de arte y estuve en mi primera clase de italiano. Esta tarde anduve perdido en papelerías, comprando cuadernos y bolígrafos, soñando recuerdos de una infancia de colegio por la tarde y pelo mojado de colonia. Y ahora, en la noche, a la luz de un flexo imaginario, saco punta a los lápices y hundo mi nariz en el olor de los libros nuevos. Hoy me gusta mi desorden y mirar hacia la mesa llena de notas por registrar o al sofá, inundado de libros que miran de soslayo, tal vez cansados de esperar.
Hoy octubre ha vuelto a ser octubre.
Hoy octubre ha vuelto a ser octubre.
martes
Barga
Existe un lugar que detiene al tiempo tras sus puertas. Le impide el paso de una forma pausada, sin estridencias; lo conmina a no entrar. Y como resultado de ese prodigio vital, por las calles de ese lugar, los niños son siempre niños y los ancianos nunca más ancianos. Las alfombras empedradas observan pacientes el devenir de gente sin prisa en los bolsillos, personas de respiración profunda y sonrisa eterna. En ese lugar, que un día visité, la inspiración te miraba confiada en cada esquina, en cada café, tras cada palabra no pronunciada. Allí, mi sueño cotidiano era realidad porque no existe el futuro, tan solo un pasado que se jacta de presente desde que se decidió expulsar al tiempo.
El tiempo, ese mal compañero de viaje me esperó paciente y vil tras la muralla de aquel remoto sueño, para ahogarme de nuevo en su virulenta carrera y expulsarme al fin de aquel lugar de vida y paz. Desde entonces, desde que visité aquella ciudad miro mi maleta vacía y mis libros, y maldigo al odiado reloj de arena que me consume vengativo, y sólo pienso en regresar.
©José Luis Pineda Requena
©José Luis Pineda Requena
jueves
Florencia
Florencia anochece lenta ante mis ojos agrietados de asombro. Treinta y dos siglos de viajes y de búsquedas, de pérdidas, para al fin encontrarte. Tantos soplos de arena derramados para llegar al lugar donde la sangre se densa y nos detiene. Donde el Arte habita agitando avisperos de recuerdos no vividos, alcanzando calles redimidas, traspasando intensos sueños de amor encadenados a los pilares de un Ponte Vecchio que amanece.
Así, día tras día, Florencia va enjugando los ojos de la multitud, y despierta mi sed, olvidada, y destierra las grietas de lo vacuo para siempre.
©José Luis Pineda Requena
Así, día tras día, Florencia va enjugando los ojos de la multitud, y despierta mi sed, olvidada, y destierra las grietas de lo vacuo para siempre.
©José Luis Pineda Requena
miércoles
Cambios
A ver, para ser fiel a mi desordenada organización, he decidido crear una nueva sección exclusivamente para los viajes. Ahí colgaré el diario del Interrail y las fotos y demás avatares de los viajes que como propósito vital me he propuesto realizar al menos una vez al mes. También tengo algunas ideitas que en la medida que esta nueva vorágine en la que me veo envuelto me lo permita iré desarrollando. Además, así no enturbiaré el funcionamiento normal del blog y no mezclaré churras con merinas.
Para acompañar con un poquito de música al cambio, he decidido sustituir el ruido de Sabina, cuya vigencia queda en entredicho, por mi tercera canción favorita de la historia de la música. Volvemos a U2 con ese temazo que es contigo o sin ti. Y es que así es la vida, al cabo.
Que ustedes lo disfruten.
Para acompañar con un poquito de música al cambio, he decidido sustituir el ruido de Sabina, cuya vigencia queda en entredicho, por mi tercera canción favorita de la historia de la música. Volvemos a U2 con ese temazo que es contigo o sin ti. Y es que así es la vida, al cabo.
Que ustedes lo disfruten.
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