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lunes

La grandeza del Atleti

El Atleti pertenece a ese privilegiado grupo de equipos a los que denominamos grandes. Pero de entre todos ellos, sin duda es el más especial porque representa un tipo de grandeza nada habitual, aquella que no procede de la herencia ni tampoco del abuso.

La grandeza del Atlético de Madrid es distinta porque se forjó en una lucha desigual. Ya desde el inicio de su historia, el Atleti nació a contracorriente y a la sombra del tenebroso poder, comenzó una historia que todavía continúa. Una historia de lucha y desventaja, de resignación a veces, de orgullo siempre. La grandeza del Atleti es distinta porque se forjó a sí misma a la sombra de un gigante al que nunca temió y hubo un tiempo en el que la grandeza del Atleti fue tan tan grande, que hasta el gigante menguó.

El Atleti es el triunfo de lo humilde, la hermandad sincera, la constancia imperecedera de quien nunca recibió sino la ayuda de los suyos, la rebelión a lo pactado, el triunfo de la calle.

El rojo y el blanco son los colores invisibles de una estirpe que se reconoce en las miradas, en las victorias sufridas y en las inevitables e hirientes derrotas.

El Atleti es el antónimo necesario, la pócima ante la arrogancia, es la tortura y la vida, el sentimiento. Del Atleti son los poetas y roja y blanca la tinta de sus versos.

El Atleti es alegría y es tristeza, es el sueño del pueblo, la esperanza eterna. Es deseo, frenesí, delirio, es amor y conmoción.

La grandeza del Atleti es tal que incluso un humilde juntaletras como el que susbcribe esta columna empieza a escribir un artículo para felicitarle el cumpleaños y termina juntando inexplicables versos de emoción.

Porque el Atleti es eso, algo más que una simple afición, mucho más que una religión, el Atleti, y lo digo con mayúsculas, es la auténtica PASIÓN.

¡Felicidades!

jueves

Bestias nocturnas

Dejas el olor del sexo y del vacío cuando te vas
y el rumor de los que siempre buscan
aunque ya nada esperen.

Los besos amargos
las caricias fingidas
el sello del olvido

Eres la farsa de todo aquello que ya no es sino recuerdo,
noche corrompida
sal sobre la piel

Te vas cada mañana con su luz
dejando el desfallecido rastro
de las bestias derrotadas.

©José Luis Pineda Requena

viernes

Cuando la poesía circula entre nosotros...

Durante todo este mes, la poesía está en las calles de mi ciudad. La puedes encontrar en cualquier sitio, en el lugar más inesperado. Ocurre durante este mes. Y es por eso, que la gente sonríe aunque llueva y no haga sol, y parecen más felices, y se quieren más y se odian menos. Es por eso -yo lo sé aunque ellos no terminen de darse cuenta- que el mes de abril es especial. No sólo porque viene mayo, si no porque la poesía se mezcla entre nosotros.

El otro día, una amiga muy especial me contó que había visto un poema precioso en un cartel de un autobús. Le dio tiempo a copiarlo y también a acordarse de mí y contármelo -algo por lo que yo me pongo muy contento: porque lo copie, porque se acuerde y porque también me lo cuente-. El poema es de una poeta (o poetisa) uruguaya que yo no conocía pero de la que he rescatado poemas memorables. Especialmente uno de ellos. Pero hoy no es el que toca. Hoy toca este poema precioso que se pasea por las calles de Córdoba montado en un autobús.


BITÁCORA

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.

Cristina Peri Rossi
"Linguística general" 1979

miércoles

Cuando el fútbol es de verdad

El partido de anoche fue un ejemplo para todos.

Eso es el fútbol. No le den más vueltas. Ése y no otro es el fútbol que todos queremos ver y sentir. Después de ver el maravilloso espectáculo que ofrecieron Liverpool y Arsenal en el mítico Anfield (yo estuve allí), de ver la entrega sin concesiones durante los noventa minutos de partido, la lucha honrada, la nobleza en el juego, la pasión en los aficionados, uno no puede conformarse con lo que ve cada domingo. Yo quiero que mi equipo juegue así, siempre así. De esa forma, no importa perder porque en un duelo de la categoría de anoche no puede haber vencidos.

Me alegro mucho por Fernando que rubricó su quinto gol en Champions. 29 en total, para seguir callando las bocas de todos aquellos que no confiaron en él. Y va a tener el privilegio de disputar unas semifinales en su primer año allí y quién sabe dónde llegará. El día que recoja el balón de oro, me emborracharé a costa de todos los fariseos que ahora se apuntan al carro de su triunfo, pero que lo criticaban sin piedad cuando vestía la camiseta que nunca dejará de vestir, porque la lleva fundida en su piel.

El amor siempre nos deja algo

El amor siempre se lleva algo.

Una canción de la piel,
una foto mal tomada
un sueño que es recuerdo,
una sonrisa inacabada.

El amor siempre nos deja algo.

Una noche sin día, una pena
un despertar demoledor
lágrimas de estrenada sal
y un hiriente desamor.

©José Luis Pineda Requena