Páginas

lunes

Sublime

(Del lat. sublīmis).

1. adj. Excelso, eminente, de elevación extraordinaria. U. m. en sent. fig. apl. a cosas morales o intelectuales. Se dice especialmente de las concepciones mentales y de las producciones literarias y artísticas o de lo que en ellas tiene por caracteres distintivos grandeza y sencillez admirables. Se aplica también a las personas.


“...Yo no quiero morir como un imbécil, y puesto que un día u otro deberé morir sin remedio, por encima de todo quiero cuidar en mi tiempo lo único que es seguro e irremediable, pero quiero sobre todo cuidar la forma de mi muerte porque es la forma lo que en cambio no es tan seguro ni irremediable. Es la forma de nuestra muerte lo que debemos cuidar, y para cuidarla debemos cuidar nuestra vida, porque será ésta, sin ser nada en sí cuando cese y sea sustituida, lo único que sin embargo será capaz de hacernos saber al final si morimos como un imbécil o si morimos aceptablemente. Tú eres mi vida y mi amor y mi vida de conocimiento, y porque eres mi vida no quiero tener a mi lado a otra persona que tú cuando muera. Pero no quiero que llegues de pronto a mi lecho de muerte tras saber que agonizo, ni que acudas a mi enterramiento para despedirme cuando yo ya no te vea ni pueda olerte ni pueda besar tu cara, ni tan siquiera que aceptes o busques acompañarme mis últimos años porque los dos hayamos sobrevivido a nuestras respectivas y lastimeras o separadas vida, pues no me basta. Sino que quiero que en la hora de mi muerte lo que allí esté presente sea la encarnación de mi vida, que no será otra cosa que lo que ésta haya sido, y para que tú la hayas sido es necesario que hayas estado a mi lado también desde ahora y hasta ese momento mío definitivo. No podría soportar que en esa hora tú fueras sólo recuerdo y estuvieras mezclada, y pertenecieras a un tiempo lejano y borroso que es nuestro nítido tiempo de ahora, porque es el recuerdo y el tiempo lejano y la mezcla lo que más detesto y lo que siempre he intentado rebajar y negar, y enterrar a medida que se iban formando, a medida que cada presente estimado y enaltecido dejaba de serlo para ser pasado, e iba siendo vencido por lo que no sé cómo llamar si no lo llamo su propia e impaciente posteridad o su no-ahora. Por eso no debes marcharte ahora, porque si ahora te marchas me quitarás no sólo mi vida y mi amor y mi vida de conocimiento, sino también la forma de mi muerte elegida..."

Javier Marías (“El hombre sentimental”)

miércoles

¿El calor o la calor?

Hace calor, mucho calor. Incluso cuando menos pueda parecerlo, también lo hace, el calor digo, ¿o será la calor?

El humo se evanesce y las nubes te sonríen. En mi casa se besan y caminan patitos de colores - uno rosa y uno verde, uno amarillo y uno azul- y sobre mi cama se divierte un pez de color esmeralda.

Hay un niño que no habla pero me llama por mi nombre. A veces dice Jose -así sin tilde- y a veces dice Luís -con tilde aunque no exista-. Han regresado los sueños del pasado: aquéllos que eran una broma en Génova y también en Barcelona, en aquel lejano tiempo en que todo se forjó, aquél que sucedió mucho antes de las cosas de verdad.

¿Será el calor o la calor?

martes

Segundo aniversario

Tengo muchas cosas que contar pero hay veces en las que el tiempo no es suficiente.

Mientras encuentro alguna tregua que me permita extenderme, quiero decir en este post que hoy hace exactamente dos años que me mudé a mi nuevo piso. Y también que soy muy feliz en él y que lo siento muy mío. Si observáis la lista, ya me queda muy poquito para terminarlo, así que a ver si alguien se anima y me echa una manita para acabarlo.