Páginas

miércoles

[GH] Visiones

Nunca hubiera imaginado cómo era realmente una gendarmería.

Nunca hubiera imaginado aquel siniestro silencio que interrumpían con brusquedad unos estridentes sonidos metálicos, el entreabrir o cerrar de dos puertas al fondo de un pasillo invisible, el infernal ruido de otra cerradura que se cierra, clac clac clac, a una distancia tan inalcanzablemente cercana.

Nunca hubiera imaginado aquella visión en blanco y negro, aquella imagen gris, cuadriculada por una reja que dividía el mundo en dos, que dividía el tiempo en dos, que separaba todo lo que antes había sido por lo que habría de ser después.

Nunca hubiera imaginado una compañía tan austera, un tipo que lo mira por encima de la lectura que interrumpe cada poco para auscultarlo sin palabras, sin presunciones, sin juicios, y vuelve una y otra vez a esa novela cuyo título tanto le sugiere: “La hoguera de las vanidades”.

Nunca hubiera imaginado aquel desánimo, aquel hastío aferrado a sus huesos, aquel mundo subterráneo y excluyente, aquella humedad hiriente, aquel cansancio.
Nunca hubiera imaginado que ni tan siquiera tendría un lavabo donde poder lavarse sus manos todavía manchadas de sangre.

©José Luis Pineda Requena
Córdoba, 16 de diciembre de 2009